La otra noche soñé que estaba en Sevilla con muchos de mis amigos del instituto (que aunque sea cada vez más complicado, siguen siendo mi gente allí).
Estábamos jugando a algo con una pelota, y algunos se subían como a la fachada de un edificio antiguo que había en la calle, era parte del juego. Yo los veía allí subidos y pensaba "tengo que hacer una foto". Así que me iba en busca de mi cámara (concretamente la Kodak que me regalaron por mi comunión, que aún funciona en la vida real y tengo por aquí rodando). Pero como pasa a veces en los sueños, no conseguía avanzar hacia mi destino, no sabía bien a dónde estaba yendo. Llegaba a la Plaza Nueva que estaba abierta al tráfico como antiguamente, llena de autobuses, y me empezaba a agobiar porque me estaba perdiendo el juego por ir a buscar la cámara.
Mientras seguía intentando luchar contra la imposibilidad de ir a ninguna parte pensaba que iba a escribir en mi blog sobre esa noche. Que iba a decir "a veces os echo tanto de menos que me duele". Al pensar esa frase decidía que no merecía la pena la foto, que podía describir el momento con palabras, y me iba de vuelta.
El juego había terminado y estaban todos tomando cervezas raras de algún bar moderno cercano.
Me desperté. Y aquí estamos en Madrid.