2.2.26

Se oyen pajaritos y pienso en cuántos amaneceres habré visto.

No amaneceres de estos de invierno que te pillan de camino al trabajo, o en un tren, o volando, porque ahí estás haciendo cosas propias del día, actividades diurnas que ojalá no estuvieran teñidas de rosa, naranja, violeta, todos los tonos de azul.

Digo amaneceres que te pillan haciendo cosas propias de la noche: hablar con amigos de cosas muy profundas (o no tanto), beber, bailar, besarte con un desconocido. 

Leer, estudiar, terminar una entrega.

Cuidar.

Qué cosas.