


que el mundo sea tan feo...
----------------De fondo: Manu Chao - Lágrimas de oro
via FoxyTunes
Yo que llevaba varios años haciendo una crónica continuada y completa del día a día en la feria, este año no pude/quise.
Hoy me volví andando a casa, no por miedo a la bici, sino porque ya se sabe que las 2 de la tarde es una hora a la que todo el mundo quiere volver a su casa, preferentemente en Sevici, lo que significa que serán muchos los que se queden con las ganas pinchadas, pero no importa, no era de eso de lo que quería hablar.
Ayer montándome para ir a la partida me pegué una hostia con la puerta y me ha salido un chichón.
Como sé lo que sufren las teleoperadoras (porque me lo han contado, pero bueno), suelo aguantar más o menos el tirón y decirles amablemente tres o cuatro veces que no me interesa su oferta. Pero es que de un tiempo a esta parte, con el rollo de la bondad infinita, me tienen hasta 10 minutos mareando la perdiz, hasta que al final me harto y le digo ya no tan amablemente NO y cuelgo, o cuelgo directamente.
Dice siempre Don J en días como hoy. Y tiene razón. Como además no estuvo la reina de mis pesadillas, pues fue una mañana muy tranquila, de ordenar, tirar papeles viejos, escuchar 324 anécdotas de cuando el hombre estudiaba y llevarme una camiseta roja muy bonita de Juanola.
La vuelta al Cervantes después de unos cuantos millones de años, y un puñado de películas que tengo ganas de que vea, son un pequeño parche para las cosas de siempre.